Alejandrito Corazón nace de un sentimiento profundo, del inmenso amor de Madre al hijo que parte, lo que considero es la alteración de mi vida ya que los hijos suelen despedir a los padres y en mi caso fue totalmente lo contrario. Pero aquí comienza el milagro permanente que ha vivido la Fundación en todo su camino… en su esencia.
Hay tanto sembrado en mi corazón por Alejandrito, que descubro en él, el regalo de un ser maravilloso, que con frases sencillas pero profundas, nos orienta a un estilo de vida que acogemos y aceptamos, porque sencillamente El Padre, nos ha dado la oportunidad de tener un ser evolucionado espiritualmente en nuestro hogar. Sembró un mensaje de amor en sus cortos 4 años de edad que será trascendental en el tiempo.
¡Si sembramos Amor… recogemos Amor!
No es vivir por vivir… es vivir con Amor
Solo el Señor permitía a través de Alejandrito enseñarnos lo que debíamos resaltar y practicar en la construcción que se debía adelantar.
Lo expresivo de sus ojos quedó grabado en mi corazón y en sus fotos, ya que salió siempre mirando a donde el quería llegar… y al lugar donde nos quiere llevar.
“Hay que mirar alto… más alto, bien alto, mamita”
Su luz nos ha mostrado el camino que debemos recorrer para descubrir el significado de COMPARTIR CON ALEGRÍA, el verdadero secreto o razón de vivir, y llegar finalmente a la conclusión que la plenitud de la vida se alcanza cuando somos felices y hacemos felices a los que nos rodean (Base fundamental de nuestra filosofía en la Fundación Alejandrito Corazón).
Esa es la gran diferencia en nuestro trabajo, que hoy, después de 21 años sembrando y enseñando sin interrupción, haciendo énfasis en principios y valores a través de acciones y un iluminado programa de motivación, es modelo para multiplicar y recuperar sentimientos de todos para todos.
Como en el desierto la importancia del Oasis, así se vuelve la Fundación Alejandrito Corazón para el futuro del mundo, con las bendiciones que recibimos permanentemente, de ese ángel que nos cuidara por siempre… ALEJANDRITO CALDERÓN.

